Pero entre los hombres de junio había uno que, caliente de alma y frío de manos; así debe ser todo artífice verdadero; trabajaba la materia real del país con un conocimiento exacto de la misma; ¡y ay artífice que no conoce su materia! Si nuestro líder acertó en su obra, el 17 de octubre de 1945 lo anunció definitivamente. Y se vio entonces que el país entero vivía una revolución auténtica y no mero simulacro."

Leopoldo Marechal

 

 

La Vida Política

Democracia Social

Corresponde esclarecer el concepto de democracia social, es social en la medida que, como dije una vez: " La verdadera Democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo". Es social, porque la sociedad es su marco, su objeto y el instrumento de su realización y porque el pueblo organizado en sociedad es el actor de las decisiones y el artífice de su propio destino. Es social, en cuanto procura el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad. Enuncio el concepto de democracia social al tratar de la vida política, porque la democracia social no puede entenderse sino en función política, que hace al vínculo natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social y la realización de lo que secularmente se ha llamado " el bien común".

LAS CUALIDADES DE LA DEMOCRACIA SOCIAL La democracia social que deseamos requiere ser caracterizada en función de una serie de cualidades razonablemente precisas. Las siguientes son las más importantes:

- Es la expresión de una Nación que tiene una estructura de poder que le permite tomar decisiones por sí ,misma en cuestiones fundamentales, referidas a sus objetivos, a los procedimientos a llevar a cabo y a la distribución de responsabilidades que quiera establecer en su seno.

- Es orgánica porque se realiza en comunidad organizada y porque en tal comunidad participan todos los grupos políticos y sociales en el proceso nacional integrados con todas las fuerzas representativas de los distintos sectores del quehacer argentino.

- Procura el bien común en la concepción amplia que ha definido la Iglesia y lo persigue a través del "desarrollo social del país".

- Se nutre en una ética social que supera a la ética individualista, al mismo tiempo que preserva la dignidad del valor humano. Esta ética es la que habrá de convertir al hombre actual en hombre nuevo, creador de una nueva sociedad. Para nosotros, en nuestro ámbito nacional, es una ética esencialmente cristiana.

- Requiere una caracterización de la propiedad en función social. La tierra, considerada desde una visión global y teniendo en cuenta la necesidad objetiva de producir bienes. particularmente alimentos, y demás servicios para su población, es un bien de producción social. De tal forma, queda caracterizada la propiedad privada, como una concentración que realiza la sociedad, a través de la ley y en función del bien común, porque la sociedad estima que la propiedad privada permite organizar la producción de bienes y servicios con mayor sentido social y eficiencia que la propiedad común.

- Es políticamente plural, con lo que responde al pluralismo real. La forma del pluralismo resultará de lo que el pueblo decida.

- Por eso, en nuestro juicio, han de quedar eliminadas las posibilidades de un sistema de partido único o de multiplicidad atomizada de partidos irrelevantes.

- En lo que se refiere al pluralismo de los grupos sociales, se propone el ordenamiento por funciones sociales en entidades que agrupan a las representaciones del trabajo, del empresariado, de los profesionales, y, eventualmente, de otros sectores de la vida nacional.

- Persigue la liberación de los hombres de la opresión y del poder ajeno. Esta liberación comienza por la libertad interior, sólo alcanzable por medio de un sentimiento que trascienda al hombre y cultive en él la actitud de servicio. De otro modo, aun las ideologías más revolucionarias conducirían únicamente a simples cambios de amos.

- Tiene en la representación uno de sus fundamentos vitales. La representación está dada, esencialmente, por la acción política canalizada a través de los partidos, de la cual deriva la asignación de poder político como poder de representación y de juicio político.

- Otro nivel de representatividad puede estar dado por los distintos grupos sociales o destacadas personalidades independientes, que contribuyen en la formulación de proposiciones y en aporte de ideas fundamentales.

- Promueve la participación auténtica para la cual requiere, al menos, las concepciones básicas de bien común, ética generalizada, pluralismo, solidaridad y representatividad.

El ciudadano se expresa como tal a través de los partidos políticos cuya vigencia lleva al funcionamiento de los cuerpos políticos legislativo y ejecutivo. Pero también el hombre, a través de su condición de trabajador, intelectual, empresario, militar, sacerdote, etc., tiene que organizarse para participar en otro tipo de recinto, como puede ser, por ejemplo, el Consejo para el Proyecto Nacional Argentino. Este ente debe enfocar su tarea hacia la gran obra de formulación del Proyecto Nacional en la cual todo el país tiene que empeñarse. Además de esta participación son concebibles otras formas de participación de los grupos políticos y sociales, a título de asesoramiento y de contribución a la gran tarea de liberación y reconstrucción nacional, en la que debe estar empeñado todo el país. Las formas que deba asumir esta participación están aún abiertas a la consideración de quienes serán responsables de la misma.

- Concibe a la autoridad como la facultad de mandar según la recta razón, con base en un orden moral y una ética superior.

- Se realiza con una concepción nacional sin xenofobia, en actitud continentalista y universalista, de efectiva cooperación y no competitiva.

- Es "moderna", porque requiere la reestructuración orgánica y funcional en los términos de la sociedad organizada, superando las estructuras heredadas del Estado liberal, incapaces de servir eficientemente a nuestro Modelo Argentino.

- Se plantea en términos de ideales, pero partiendo de la realidad actual y evaluando nuestra idoneidad concreta de transformación. No configura, pues, una utopía. La apelación a la utopía es, con frecuencia, un cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer las responsabilidades inmediatas. También es frecuente presentar situaciones utópicas para hacer fracasar auténticos procesos revolucionarios. Nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro.

Las Instituciones Intermedias

Cuando la concepción liberal actúa en el nivel del ciudadano v del Estado, sin aceptar más entidad intermedia que los partidos políticos, ofrece garantías no del todo adecuadas. Los grupos de intereses, que responden a la estructura del poder económico imperante, pueden crear sus propios partidos, infiltrar los partidos existentes o bien presionar sobre las decisiones gubernamentales por vía de la influencia directa con todos sus mecanismos lícitos conocidos. Cuando la concepción de la Democracia Social establece que los grupos sociales deben integrar institucionalizadamente los cuadros intermedios de la comunidad organizada, está ofreciendo garantías verdaderas. En efecto, el ciudadano ha de poder participar más en función de lo que conozca mejor. Todo trabajador sabe, por ejemplo, cuál es el verdadero sentido de la política que lleva adelante una confederación de trabajadores. Las concepciones de cada grupo social y de cada partido político deben estar expresadas en formas de bases, plataformas u otros cuerpos escritos que configuren su propia manifestación del Proyecto Nacional. Si se trata de partidos políticos su plataforma tendrá que constituir la expresión política del Proyecto Nacional que el partido sostiene para el país. Tratándose de grupos sociales, sus bases o estatutos doctrinarios deben configurar, igualmente, la expresión del Proyecto Nacional que el grupo social concibe para el país. Las instituciones intermedias tendrán que actuar procurando la unión para el accionar de aquéllas cuya ideología sea coincidente. En el nivel del liderazgo, esto significa la unión de todos los líderes populares en la tarea común. La falta de unión o aún la desunión configura el más serio enemigo que podemos crear nosotros mismos en la lucha por la Liberación y Reconstrucción Nacional. Desde este fundamento se concibe que el trabajo futuro en nuestra democracia social -desarrollándose como comunidad organizada- debe darse sobre la base de: paz social y diálogo abierto como método de trabajo político en búsqueda de coincidencias con todos los sectores políticos y sociales; y fundamentación del poder de los movimientos, grupos sociales y partidos, políticos en organizaciones que actúen con una corriente de poder que fluya sistemáticamente desde las bases, con voto universal, secreto y obligatorio para todas las manifestaciones.

El Desarrollo Político

Para alcanzar los caracteres de la sociedad política que perseguimos debemos realizar cierta adecuación de los medios existentes a partir de la situación actual de nuestra sociedad. A esa adecuación la llamamos desarrollo político. Consideramos que lo político tiene una procedencia absoluta en nuestro pueblo. En consecuencia, debe hacerse mínimo el tiempo en que se logre la adecuación deseada, sobre la base de que ésta se hará efectiva por medios pacíficos. Hemos comenzado ya nuestro proceso de cambio, beneficiados por la profunda movilización política que en el país se viene produciendo desde hace treinta años. El desarrollo político deberá sustentarse tomando como premisa fundamental que la verdad debe primar sobre toda otra consideración y que constituye la única realidad tangible. La verdad política debe estar presente en todas las manifestaciones y debe ser vigorizada de manera perseverante. Para ello es necesario que en la lucha política la violencia sea definitivamente reemplazada por la idea.

La Política Exterior

La paz mundial y la felicidad de los pueblos deberán constituir los objetivos esenciales en la conducción de la política exterior argentina. Una paz que para nuestro país se sustente en la plena vigencia de la soberanía política, de la justicia social y de la independencia económica. La confraternidad con todos los pueblos del mundo, el respeto absoluto a su autodeterminación y la igualdad jurídico-política de los Estados, deben guiar nuestro accionar. Desde el momento en que una Nación sólo ha de cumplir. su vocación de destino si el pueblo que la determina se realiza como tal, la política exterior argentina tiene en esto su principal fundamento. Argentina se incorpora decididamente al desafío de los tiempos y con su sentido de humildad -y de grandeza úá que su voz sea escuchada y contestada en el ámbito de las decisiones internacionales. El año 2000 presentará a la humanidad actuando en un sistema internacional estructurado sobre la base de un equilibrio pluripolar, y a nuestro país, en particular, en su condición de Argentina Potencia, habiendo sobrepasado en continentalización política de América Latina y en plena participación con el resto de los países del mundo. Sobre la base de una política de paz y de cumplimiento estricto de los compromisos internacionales, considero que la política exterior argentina debe encauzarse a través de los siguientes lineamientos generales:

a) Respeto de la soberanía de los Estados, autodeterminación de los pueblos y el pluralismo ideológico, exigiendo su correspondiente reciprocidad;

b) Intensificación de las relaciones con todos los países del mundo sin excepciones ideológicas, económicas 0 políticas;

c) Vigencia plena de la Tercera Posición en un ámbito de recíproca solidaridad con los pueblos que aspiran a su liberación;

d) Estrecha asociación y comunidad de esfuerzos, en especial con los países que conforman el Terce y Mundo y colateralmente con todos aquellos que conciban y respeten nuestros principios básicos sobre convivencia universal;

e) Defensa sistemática de los recursos naturales, científicos y técnicos, en el marco mundial, dentro de un ámbito de recíproca colaboración de esfuerzos y de utilización de los resultados;

f) Conducción de una política exterior auténticamente fundada en las grandes coincidencias nacionales, al servicio de nuestro pueblo, único protagonista y destinatario de la misma.

Tales objetivos, exigen un Servicio Exterior altamente capacitado para el cumplimiento de su función específica, tanto desde el punto de vista ideológico como técnico profesional y cuyos únicos objetivos radican en la preservación y grandeza de la Patria. La Hora de los Pueblos está definitivamente en marcha. La Tercera Posición sustenta nuestro accionar. El Tercer Mundo, constituye una realidad irrefutable. Debemos recuperar la iniciativa que tuviéramos hace tres décadas como pioneros de una nueva mentalidad mundial. Con tal propósito tenemos que transformar nuestro estado de conciencia en acción deliberada y, con ello, concretar el pensamiento universalista que nos anima.

 

 

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