La
Vida Política
Democracia
Social
Corresponde
esclarecer el concepto de democracia social, es social en la medida
que, como dije una vez: " La verdadera Democracia es aquella donde
el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés:
el del Pueblo". Es social, porque la sociedad es su marco, su objeto
y el instrumento de su realización y porque el pueblo organizado en
sociedad es el actor de las decisiones y el artífice de su propio
destino. Es social, en cuanto procura el equilibrio del derecho del
individuo con el de la comunidad. Enuncio el concepto de democracia
social al tratar de la vida política, porque la democracia social
no puede entenderse sino en función política, que hace al vínculo
natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social y
la realización de lo que secularmente se ha llamado " el bien común".
LAS
CUALIDADES DE LA DEMOCRACIA SOCIAL La democracia social que deseamos
requiere ser caracterizada en función de una serie de cualidades razonablemente
precisas. Las siguientes son las más importantes:
- Es
la expresión de una Nación que tiene una estructura de poder que le
permite tomar decisiones por sí ,misma en cuestiones fundamentales,
referidas a sus objetivos, a los procedimientos a llevar a cabo y
a la distribución de responsabilidades que quiera establecer en su
seno.
- Es
orgánica porque se realiza en comunidad organizada y porque en tal
comunidad participan todos los grupos políticos y sociales en el proceso
nacional integrados con todas las fuerzas representativas de los distintos
sectores del quehacer argentino.
- Procura
el bien común en la concepción amplia que ha definido la Iglesia y
lo persigue a través del "desarrollo social del país".
- Se
nutre en una ética social que supera a la ética individualista, al
mismo tiempo que preserva la dignidad del valor humano. Esta ética
es la que habrá de convertir al hombre actual en hombre nuevo, creador
de una nueva sociedad. Para nosotros, en nuestro ámbito nacional,
es una ética esencialmente cristiana.
- Requiere
una caracterización de la propiedad en función social. La tierra,
considerada desde una visión global y teniendo en cuenta la necesidad
objetiva de producir bienes. particularmente alimentos, y demás servicios
para su población, es un bien de producción social. De tal forma,
queda caracterizada la propiedad privada, como una concentración que
realiza la sociedad, a través de la ley y en función del bien común,
porque la sociedad estima que la propiedad privada permite organizar
la producción de bienes y servicios con mayor sentido social y eficiencia
que la propiedad común.
- Es
políticamente plural, con lo que responde al pluralismo real. La forma
del pluralismo resultará de lo que el pueblo decida.
- Por
eso, en nuestro juicio, han de quedar eliminadas las posibilidades
de un sistema de partido único o de multiplicidad atomizada de partidos
irrelevantes.
- En
lo que se refiere al pluralismo de los grupos sociales, se propone
el ordenamiento por funciones sociales en entidades que agrupan a
las representaciones del trabajo, del empresariado, de los profesionales,
y, eventualmente, de otros sectores de la vida nacional.
- Persigue
la liberación de los hombres de la opresión y del poder ajeno. Esta
liberación comienza por la libertad interior, sólo alcanzable por
medio de un sentimiento que trascienda al hombre y cultive en él la
actitud de servicio. De otro modo, aun las ideologías más revolucionarias
conducirían únicamente a simples cambios de amos.
- Tiene
en la representación uno de sus fundamentos vitales. La representación
está dada, esencialmente, por la acción política canalizada a través
de los partidos, de la cual deriva la asignación de poder político
como poder de representación y de juicio político.
- Otro
nivel de representatividad puede estar dado por los distintos grupos
sociales o destacadas personalidades independientes, que contribuyen
en la formulación de proposiciones y en aporte de ideas fundamentales.
- Promueve
la participación auténtica para la cual requiere, al menos, las concepciones
básicas de bien común, ética generalizada, pluralismo, solidaridad
y representatividad.
El ciudadano
se expresa como tal a través de los partidos políticos cuya vigencia
lleva al funcionamiento de los cuerpos políticos legislativo y ejecutivo.
Pero también el hombre, a través de su condición de trabajador, intelectual,
empresario, militar, sacerdote, etc., tiene que organizarse para participar
en otro tipo de recinto, como puede ser, por ejemplo, el Consejo para
el Proyecto Nacional Argentino. Este ente debe enfocar su tarea hacia
la gran obra de formulación del Proyecto Nacional en la cual todo
el país tiene que empeñarse. Además de esta participación son concebibles
otras formas de participación de los grupos políticos y sociales,
a título de asesoramiento y de contribución a la gran tarea de liberación
y reconstrucción nacional, en la que debe estar empeñado todo el país.
Las formas que deba asumir esta participación están aún abiertas a
la consideración de quienes serán responsables de la misma.
- Concibe
a la autoridad como la facultad de mandar según la recta razón, con
base en un orden moral y una ética superior.
- Se
realiza con una concepción nacional sin xenofobia, en actitud continentalista
y universalista, de efectiva cooperación y no competitiva.
- Es
"moderna", porque requiere la reestructuración orgánica y funcional
en los términos de la sociedad organizada, superando las estructuras
heredadas del Estado liberal, incapaces de servir eficientemente a
nuestro Modelo Argentino.
- Se
plantea en términos de ideales, pero partiendo de la realidad actual
y evaluando nuestra idoneidad concreta de transformación. No configura,
pues, una utopía. La apelación a la utopía es, con frecuencia, un
cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse
en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer
las responsabilidades inmediatas. También es frecuente presentar situaciones
utópicas para hacer fracasar auténticos procesos revolucionarios.
Nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos
tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez
de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro.
Las
Instituciones Intermedias
Cuando
la concepción liberal actúa en el nivel del ciudadano v del Estado,
sin aceptar más entidad intermedia que los partidos políticos, ofrece
garantías no del todo adecuadas. Los grupos de intereses, que responden
a la estructura del poder económico imperante, pueden crear sus propios
partidos, infiltrar los partidos existentes o bien presionar sobre
las decisiones gubernamentales por vía de la influencia directa con
todos sus mecanismos lícitos conocidos. Cuando la concepción de la
Democracia Social establece que los grupos sociales deben integrar
institucionalizadamente los cuadros intermedios de la comunidad organizada,
está ofreciendo garantías verdaderas. En efecto, el ciudadano ha de
poder participar más en función de lo que conozca mejor. Todo trabajador
sabe, por ejemplo, cuál es el verdadero sentido de la política que
lleva adelante una confederación de trabajadores. Las concepciones
de cada grupo social y de cada partido político deben estar expresadas
en formas de bases, plataformas u otros cuerpos escritos que configuren
su propia manifestación del Proyecto Nacional. Si se trata de partidos
políticos su plataforma tendrá que constituir la expresión política
del Proyecto Nacional que el partido sostiene para el país. Tratándose
de grupos sociales, sus bases o estatutos doctrinarios deben configurar,
igualmente, la expresión del Proyecto Nacional que el grupo social
concibe para el país. Las instituciones intermedias tendrán que actuar
procurando la unión para el accionar de aquéllas cuya ideología sea
coincidente. En el nivel del liderazgo, esto significa la unión de
todos los líderes populares en la tarea común. La falta de unión o
aún la desunión configura el más serio enemigo que podemos crear nosotros
mismos en la lucha por la Liberación y Reconstrucción Nacional. Desde
este fundamento se concibe que el trabajo futuro en nuestra democracia
social -desarrollándose como comunidad organizada- debe darse sobre
la base de: paz social y diálogo abierto como método de trabajo político
en búsqueda de coincidencias con todos los sectores políticos y sociales;
y fundamentación del poder de los movimientos, grupos sociales y partidos,
políticos en organizaciones que actúen con una corriente de poder
que fluya sistemáticamente desde las bases, con voto universal, secreto
y obligatorio para todas las manifestaciones.
El
Desarrollo Político
Para
alcanzar los caracteres de la sociedad política que perseguimos debemos
realizar cierta adecuación de los medios existentes a partir de la
situación actual de nuestra sociedad. A esa adecuación la llamamos
desarrollo político. Consideramos que lo político tiene una procedencia
absoluta en nuestro pueblo. En consecuencia, debe hacerse mínimo el
tiempo en que se logre la adecuación deseada, sobre la base de que
ésta se hará efectiva por medios pacíficos. Hemos comenzado ya nuestro
proceso de cambio, beneficiados por la profunda movilización política
que en el país se viene produciendo desde hace treinta años. El desarrollo
político deberá sustentarse tomando como premisa fundamental que la
verdad debe primar sobre toda otra consideración y que constituye
la única realidad tangible. La verdad política debe estar presente
en todas las manifestaciones y debe ser vigorizada de manera perseverante.
Para ello es necesario que en la lucha política la violencia sea definitivamente
reemplazada por la idea.
La
Política Exterior
La paz
mundial y la felicidad de los pueblos deberán constituir los objetivos
esenciales en la conducción de la política exterior argentina. Una
paz que para nuestro país se sustente en la plena vigencia de la soberanía
política, de la justicia social y de la independencia económica. La
confraternidad con todos los pueblos del mundo, el respeto absoluto
a su autodeterminación y la igualdad jurídico-política de los Estados,
deben guiar nuestro accionar. Desde el momento en que una Nación sólo
ha de cumplir. su vocación de destino si el pueblo que la determina
se realiza como tal, la política exterior argentina tiene en esto
su principal fundamento. Argentina se incorpora decididamente al desafío
de los tiempos y con su sentido de humildad -y de grandeza úá que
su voz sea escuchada y contestada en el ámbito de las decisiones internacionales.
El año 2000 presentará a la humanidad actuando en un sistema internacional
estructurado sobre la base de un equilibrio pluripolar, y a nuestro
país, en particular, en su condición de Argentina Potencia, habiendo
sobrepasado en continentalización política de América Latina y en
plena participación con el resto de los países del mundo. Sobre la
base de una política de paz y de cumplimiento estricto de los compromisos
internacionales, considero que la política exterior argentina debe
encauzarse a través de los siguientes lineamientos generales:
a) Respeto
de la soberanía de los Estados, autodeterminación de los pueblos y
el pluralismo ideológico, exigiendo su correspondiente reciprocidad;
b) Intensificación
de las relaciones con todos los países del mundo sin excepciones ideológicas,
económicas 0 políticas;
c) Vigencia
plena de la Tercera Posición en un ámbito de recíproca solidaridad
con los pueblos que aspiran a su liberación;
d) Estrecha
asociación y comunidad de esfuerzos, en especial con los países que
conforman el Terce y Mundo y colateralmente con todos aquellos que
conciban y respeten nuestros principios básicos sobre convivencia
universal;
e) Defensa
sistemática de los recursos naturales, científicos y técnicos, en
el marco mundial, dentro de un ámbito de recíproca colaboración de
esfuerzos y de utilización de los resultados;
f) Conducción
de una política exterior auténticamente fundada en las grandes coincidencias
nacionales, al servicio de nuestro pueblo, único protagonista y destinatario
de la misma.
Tales
objetivos, exigen un Servicio Exterior altamente capacitado para el
cumplimiento de su función específica, tanto desde el punto de vista
ideológico como técnico profesional y cuyos únicos objetivos radican
en la preservación y grandeza de la Patria. La Hora de los Pueblos
está definitivamente en marcha. La Tercera Posición sustenta nuestro
accionar. El Tercer Mundo, constituye una realidad irrefutable. Debemos
recuperar la iniciativa que tuviéramos hace tres décadas como pioneros
de una nueva mentalidad mundial. Con tal propósito tenemos que transformar
nuestro estado de conciencia en acción deliberada y, con ello, concretar
el pensamiento universalista que nos anima.